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Claudio Gavilán: “Chile es pionero en materia de transporte público eléctrico”

La estrategia gubernamental chilena de impulsar el transporte público eléctrico no ha sido replicada aún en el mundo automotriz. “Las razones son variadas, complejas y no sólo tiene que ver con un tema económico”, asegura el jefe del área de movilidad sustentable del Automóvil Club de Chile.

Por Francisco Ramírez

La contaminación de las ciudades y el cambio climático producto de los gases de efecto invernadero se han vuelto una preocupación global y ocupa un lugar cada vez más importante en la agenda de los gobiernos, incluido el nuestro. En ese sentido, una de las iniciativas ha sido la progresiva instalación en las calles de buses eléctricos para el transporte público, con miras a que de aquí a 20 años, el 100% de las flotas que recorren la ciudad se inscriban en tal categoría.

Sin embargo, respecto a los autos eléctricos, el panorama parece ser distinto, ya que existe una baja oferta y un incipiente interés por parte de los compradores

Claudio Gavilán, jefe de Movilidad Sustentable de Automóvil Club de Chile

El mercado de los autos eléctricos no ha tenido un gran desarrollo en el país. ¿Cómo podría potenciarse la venta de este tipo de vehículos a un nivel más masivo?

Hoy no hay muchos vehículos eléctricos en Chile. La mayoría son de flotas de empresas, taxis y ahora de buses. ¿Porqué los particulares no tienen vehículos eléctricos? Primero, se puede decir que es por precio, pero la gran problemática es que no hay oferta por parte de las marcas. Entonces, cuando esto se desarrolle y las empresas comiencen a sacar vehículos de manera masiva para el mercado latino, empezarán a crecer las ventas en Chile y en toda la región.

 En los últimos años ha existido una fuerte alza respecto a posicionar el transporte público eléctrico. ¿Qué ventajas tendría tal estrategia?      

Posicionar el transporte público como medio eléctrico y de transición a una movilidad más sustentable, fue absolutamente inteligente porque con esto se llegará a las masas y no partir al revés, es decir, un auto por persona, para después ir creciendo. Esto ha llevado a que Chile hoy sea pionero en el mundo y que Santiago tenga la mayor cantidad de buses eléctricos respecto a cualquier ciudad, a excepción de China.

Respecto al transporte público, el actual gobierno ha establecido metas a futuro. ¿Cuáles son las principales directrices para alcanzar ese propósito?

La meta del gobierno es que para 2040, el 100% del transporte público sea eléctrico. Entonces, será un desafío tanto cultural, para la ciudad y los lugares por donde circularán los buses, ya que eso requiere mucho más que inversión en tecnología. Se necesita formar personas, equipos para la mantención de los vehículos, infraestructura de carga y terminales. Entonces pensar que sólo se tratará de un recambio tecnológico, es una visión limitada.

¿Cuánto incide la implementación de buses eléctricos en la disminución de la contaminación en las ciudades?

En general, en el mundo el tema de la sustentabilidad está muy en boga. Cerca del 75% de los gases de efecto invernadero corresponden al transporte. Con respecto al CO2 y el material particulado que es el esmog en Santiago y en la mayoría de las ciudades de Chile, se requiere una reducción de sus emisiones, y en eso ayuda mucho el transporte eléctrico, no sólo de las personas, sino que también el uso de bicicletas y de otros medios de transporte sustentables.

¿Qué aspectos positivos destacaría del uso de autos eléctricos, pensando que a futuro serán una realidad en el país?

Los principales beneficios de los vehículos eléctricos se basan en la eficiencia del motor. Son mucho más eficientes, pues requieren menos energía para funcionar. Como se trata de energía eléctrica, no generan emisiones, entonces evidentemente no hay salida de gases de efecto invernadero porque no tienen tubo de escape. También requieren menor mantenimiento porque tienen menos piezas motrices. Son vehículos silenciosos y ese es un beneficio secundario del que nadie opina mucho, pero reducir el ruido y los decibeles en la calle ayuda bastante. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Santiago está sobrepasado en decibeles producto de los ruidos de los vehículos. Entonces, implementar un transporte público y vehículos particulares eléctricos a gran escala, ayudará a tener ciudades más limpias, silenciosas y tranquilas.